El fenómeno meteorológico, que los expertos prevén que sea histórico, amenaza a 230 millones de personas

Las baldas de algunos supermercados de Washington, como los de decenas de ciudades de Estados Unidos en la senda de la tormenta invernal Fern −“potencialmente catastrófica“, según el Servicio Meteorológico Nacional− lucieron este viernes vacías tras el paso de los clientes previsores, que corrieron a hacer acopio de víveres imperecederos para los próximos días. Las autoridades y los vecinos voluntariosos cubrieron de sal las aceras para mitigar las heladas, colegios y universidades anunciaron la suspensión de las clases, y aerolíneas como Delta, United, American o Southwest también cancelaron unos cuatro mil de vuelos previstos para el sábado y el domingo.

Las previsiones, que tienen en vilo a unas 230 millones de personas, hablan de una peligrosa combinación de fuertes nevadas, frío extremo y el hielo que la suma de lo anterior puede prolongar durante días, poniendo en riesgo partes de obsoleta la red eléctrica nacional y dejando a millones de estadounidenses atrapados en sus casas.

La nieve empezó a caer este viernes en las estribaciones meridionales de las Montañas Rocosas. Los modelos meteorológicos prevén que la tormenta avance desde la madrugada de este sábado por Texas y la parte sur de la Grandes Llanuras, en el centro del país. Se espera que la mancha azul oscuro se extienda por el mapa a través del valle de Ohio por el Medio Oeste y, tras subir por las Carolinas y Virginia, alcance a la capital de Estados Unidos en la madrugada del domingo, y que continúe su camino hacia Nueva York y Boston, en la costa Atlántica.