Los denunciantes hablan con EL PAÍS sobre el caso que involucra al defensa francés y a su pareja, Victoria Triay, para los que trabajaron durante más de un año en Francia sin un contrato formal
Una familia colombiana ha puesto en el ojo del huracán al jugador del Paris Saint-Germain Lucas Hernández y a su mujer, Victoria Triay, tras denunciarlos por los presuntos delitos de trata de personas y trabajo no declarado, según adelantó la revista francesa Paris Match. Beatriz —que prefiere no revelar su nombre real—, sus padres y dos de sus hermanos trabajaron para la pareja en su casa de las afueras de París entre septiembre de 2024 y noviembre de 2025, haciendo todo tipo de tareas: desde el cuidado de menores y la limpieza hasta la seguridad. “Traje a toda mi familia a Francia porque nos prometieron que nos ayudarían a sacar los papeles si trabajábamos para ellos. No fue así. Ahora sabemos que nos estaban explotando, haciéndonos trabajar por más horas de las permitidas y con sueldos muy bajos, por ser migrantes y vulnerables”, cuenta Beatriz en una conversación telefónica con EL PAÍS.
Beatriz, una bogotana de 27 años, conoció a Triay en Colombia hace varios años. “Fue a hacerse una cirugía estética y yo fui su enfermera. Guardó mi contacto y me dijo que le gustaría que trabajara con ella”, relata. A mediados de 2024, recibió su llamada: le dijo que necesitaba una niñera para cuidar de su hija, pues había comenzado una relación con un futbolista famoso y estaría mucho tiempo viajando. Beatriz, que se encontraba en España, sin visa de trabajo y con estatus irregular, no lo pensó dos veces. De paso, se llevó a su familia.






