El base lidera a un equipo que ha aprendido a sufrir desde que llegara Pascual al banquillo (91-98)

Este Barça es otra historia. Desde que llegara Xavi Pascual ya no es un equipo que palidece en los instantes calientes ni que tirita ante las situaciones comprometidas, equipo que destila confianza y que despacha a los rivales con buen baloncesto o con oficio, que tanto da si suma otra victoria, ocho de nueve con el gatillazo pasado ante el Madrid. Y en Lyon, frente a un Asvel que se presumía raquítico pero que por momentos pareció Hércules, supo aguantar el tipo y hasta sufrir para después madurar el encuentro y sellarlo cuando tocaba, en un último cuarto de aúpa liderado por un Punter abrasador.

Aunque le cuesta coger el ritmo y entrar en combustión, aunque en ocasiones y a sorbos el rival le supera, el Barcelona de Xavi Pascual no se desconecta nunca de los partidos, una exigencia del área deportiva después de los repetidos disgustos que le ha dado en los últimos cursos. También una obligación que impone el entrenador, que desde que entró en el vestuario, cuentan, la palabra que más articula es ganar. Y eso sucedió de inicio ante el Asvel, que se plantó en el parquet como si se hubiera olvidado de los problemas que le sacuden en el curso, colista en Europa y cuarto en su liga doméstica, amenazado de sanción por la Euroliga por no haber cumplido con el presupuesto mínimo para salarios de jugadores, ahora sin Nando de Colo, fichado por el Fenerbahçe hace un par de semanas. Así, impulsado por Watson y sus tiros de media distancia, y después salpimentado por la aparición de Braian Angola —que hace nada dejó Gran Canaria para mudarse a Lyon—, el equipo francés se elevó en el primer cuarto (26-22).