Técnicos como Klopp o Mourinho se alarman ante la corriente que empuja a instituciones históricas a fichar preparadores sin experiencia

La era de los grandes patriarcas del fútbol se aproxima a lo que parece su ocaso. Décadas marcadas por el poder omnímodo de líderes carismáticos al frente de los clubes más populares se cuestionan desde que comenzó el 2026 y tres de los clubes más influyentes del mundo, Chelsea, Manchester United y Real Madrid, despidieron a sus entrenadores sustituyéndolos por hombres con escasa o ninguna experiencia en la gran gestión. La industria emite señales de transformación. José Mourinho, uno de los técnicos más famosos del siglo, confesó su perplejidad esta semana. “Para mí”, dijo, “es una sorpresa que entrenadores sin historia, sin un trabajo hecho, tengan la posibilidad de entrenar los equipos más importantes en el mundo”.

Mourinho no tuvo que mencionar a los exponentes del nuevo fenómeno. Están en boca de todo el mundo. Álvaro Arbeloa, célebre mourinhista, no tenía ninguna experiencia en un banquillo de Primera cuando el Madrid lo nombró hace una semana. Liam Rosenior, oscuro futbolista de la Championship en cuyo currículo como gestor destaca una temporada y media al frente del Racing de Estrasburgo de la Ligue 1, se ha hecho cargo del Chelsea, casa matriz de la empresa propietaria del Estrasburgo. Y Michael Carrick, funcionario del United sin más rodaje que dos jornadas de interinidad en la temporada 2021-22, se acaba de sentar en el sillón de Alex Ferguson para dirigir el que un día fue el club más rico del planeta.