La falta de plazas públicas obliga a un número cada vez mayor de alumnos a hacer grandes desembolsos o renunciar a las titulaciones deseadas, advierte un informe de CC OO

La FP es una de las grandes historias de éxito educativo de España en lo que va de década. Una alineación de elementos ―cambios

ue-podia-llegar-al-mismo-sitio-y-tenia-mas-insercion-laboral.html" data-link-track-dtm="">en el mercado laboral y en la visión de las familias sobre la enseñanza en general y la profesional en particular, una clara apuesta política, una nueva ley, y un aluvión de fondos europeos― han producido una explosión en los estudios. En seis cursos, la Formación Profesional ha ganado 344.073 alumnos, un 41% más, hasta alcanzar 1.181.272. Detrás de la reluciente fachada parpadean, sin embargo, varias señales de alarma. Una de ellas es la rápida expansión de la enseñanza privada en la FP, que ha crecido en dicho periodo más del doble de rápido que la pública.

La falta de plazas públicas, advierte un informe de Comisiones Obreras publicado este jueves, obliga a un número cada vez mayor de jóvenes a pagar entre 3.000 y 9.000 euros por estudiar los ciclos (en la pública es gratuito, salvo en Madrid y Cataluña, donde los ciclos superiores rondan los 800 euros). Y, si no pueden pagarlos, a “abandonar determinados itinerarios formativos”, lo que tiene “un impacto especialmente negativo sobre las clases trabajadoras y la juventud con menos recursos, que ve limitado su acceso a las titulaciones” con mejores expectativas de empleo y salario, advierte el sindicato.