Alfredo Valenzuela |
Sevilla (EFE).- Actor, humorista, dramaturgo, pintor, cartelista, anticuario, conferenciante, Miguel Caiceo (Sevilla, 1950) es por encima de todo coleccionista, como revela la exposición «Pintura y coleccionismo», una afición que tiene desde niño, cuando, recuerda: «Fui monaguillo y en vez de ayudar al cura me quedaba embobado mirando el retablo».
Claro que no se trataba de un retablo cualquiera, sino del de Martínez Montañés en la iglesia de San Lorenzo de Sevilla, algo que también determinó la inclinación barroca de Caiceo, como demuestra en «Pintura y coleccionismo», una exposición en la Casa Fabiola de Sevilla que podrá verse hasta el 1 de marzo y en la que establece «un diálogo» entre sus propias pinturas, dibujos y ‘collages’ con obras maestras costumbristas de su propia colección.
La fuerza de las obras en papel
«Desde niño, mi padre me daba dos reales y me iba al Jueves (el rastro de Sevilla) y me compraba cualquier cosa, aunque fuera una caja de cerillas para empezar otra colección, porque he coleccionado de todo; solo de arte tengo colecciones de arte contemporáneo, de arte religioso, de pintura antigua y de obras en papel».







