El sentenciado alegó en el juicio que actuó movido por el apoyo del político a una iglesia que arruinó a su madre

Tetsuya Yamagami, el hombre que en 2022 mató a tiros con un arma de fuego casera al ex primer ministro japonés Shinzo Abe mientras este daba un mitin en la calle, ha sido condenado este miércoles a cadena perpetua. La sentencia ha calificado de “viles y extremadamente crueles” unos hechos que conmocionaron al país y al mundo, según ha recogido la agencia nipona Kyodo.

Abe, quizá el político japonés más popular de las últimas décadas, había dejado a un lado la jefatura del Gobierno casi dos años antes por motivos de salud, pero seguía participando en la vida pública. Cuando recibió los disparos en la ciudad de Nara, al oeste del país, tenía 67 años.

Durante el juicio, Yamagami admitió haber sido el autor del magnicidio, pero su defensa argumentó que la pena de prisión no debería superar los 20 años. Sus abogados presentaron a Yamagami como víctima a su vez de un grupo religioso, y cuya trágica crianza fue lo que le llevó a matar a Abe.

La Fiscalía, en cambio, reclamaba la pena de por vida argumentando la brutalidad del ataque a plena luz del día contra una figura pública indefensa, la premeditación del crimen para el que se preparó fabricando más de 10 armas, el amplio impacto social y la irracionalidad del motivo, ya que Abe no había causado directamente daño financiero a su familia.