El primer ministro de Canadá pronuncia entre aplausos un vigoroso discurso en un foro de líderes que busca soluciones ante la deriva imperialista del mundo
El mundo se hunde en una espiral de ambiciones imperiales de grandes potencias avasalladoras. Las víctimas actuales y potenciales —la gran mayoría del planeta— buscan angustiosa y afanosamente soluciones. En medio de ese caos y esas tinieblas, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, pronunció este martes en Davos un discurso que se parece mucho a la brújula moral y geopolítica más cristalina disponible para afrontar esa embestida imperialista. Carney empezó su discurso con una certera referencia al Poder de los sin poder del escritor, disidente y posteriormente presidente checo Václav Havel para exhortar a la oposición frente al abuso de los fuertes, para animar a resistir y recordar que es posible construir.
“El poder de los sin poder empieza con la honestidad”, reflexionó Carney, elaborando sobre la base del ensayo de Havel. El primer paso de la resistencia es la honestidad: reconocer la realidad, y llamar a las cosas por su nombre. Citando la célebre anécdota de Havel del verdulero que colocaba todos los días un cartel de ‘trabajadores del mundo unidos’ en el que no creía, animó: “Amigos, es tiempo de que países y empresas dejen de seguir colocando el cartel (…)”.













