“Si he cometido un delito, no tengo conciencia de ello”, asegura la líder ultra francesa sobre el desvío de fondos europeos, un caso por el que ya fue inhabilitada y que le impedirá presentarse a las presidenciales de 2027
La declaración de Marine Le Pen este martes ante el tribunal de París es decisiva para su futuro político, pues es la que determinará si logra convencer a los jueces de su inocencia y, por tanto, si podrá presentarse a las elecciones presidenciales de 2027. La líder de la extrema derecha francesa ha testificado en la quinta jornada del proceso de apelación por el caso de desvío de fondos europeos por el que fue condenada en marzo de 2025 a cuatro años de cárcel (dos firmes con brazalete electrónico) y a cinco de inhabilitación política, lo que le impedirá presentarse a la cita electoral. En la sesión, la líder ultra ha descargado la responsabilidad en su padre, Jean-Marie Le Pen, fallecido hace un año y fundador del partido Frente Nacional cuya jefatura ella heredó.
Le Pen tenía que dar explicaciones este martes sobre el delito que la sentencia consideró probado en su día: que entre 2004 y 2016 existía en su partido, Reagrupamiento Nacional (antes Frente Nacional), un “sistema fraudulento” de desvío de fondos del Parlamento Europeo. Este dinero estaba destinado a contratar asistentes parlamentarios en Estrasburgo, que en realidad trabajaban para el partido en Francia. Ocurrió cuando la formación tenía más presencia en Europa que a nivel nacional y, por tanto, recibía más dinero de Bruselas.













