El chavismo libera a un grupo de extranjeros, miembros de ONG y periodistas y se olvida de soldados y políticos de peso

Y de repente las cárceles se abrieron y una extraña sensación agridulce se extendió por las calles de Venezuela. Por fin la salida de Maduro había dejado un resultado tangible y 86 presos políticos volvieron a dormir en casa. Unos padres, conocieron a nietos de hijos que ni siquiera tenían novia cuando entraron en prisión, y otros vieron a hijas a punto de terminar una carrera que no habían comenzado cuando fueron detenidos. Pero en la Venezuela esquizofrénica de estos días, la alegría de unos contrasta con las lágrimas de otros. Decenas de madres duermen desde hace diez días frente a las prisiones de El Helicoide o El Rodeo con la esperanza de que la próxima vez que se abra la puerta sea su hijo el que aparezca caminando.

Desde que el 8 de enero Jorge Rodríguez anunció la liberación de un “importante” número de presos, se puso en marcha un goteo entre el que hay, principalmente, extranjeros, políticos y periodistas. En total, según Foro Penal, “son 90 los presos políticos liberados y confirmado al 100%”, señalan a este periódico. El chavismo sostiene, no obstante, que son más de 400, aunque no explica de dónde salen esos datos e incluye además la liberación de un centenar de presos realizada antes del anuncio de Rodríguez. Según la información acreditada por las ONG, solo se ha liberado a un 10 % de los casi 900 presos políticos encerrados en cárceles venezolanas.