El partido de Puigdemont evita un frente común con PP y Vox que cortocircuitaría de arranque la tramitación en el Congreso del nuevo modelo

El nuevo modelo de financiación autonómica se sostiene sobre un alambre. El acuerdo entre el Gobierno y ERC está cerrado, pero faltan el resto de apoyos parlamentarios. La débil mayoría con que cuenta Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados alimenta la incertidumbre sobre si se sumarán los votos necesarios para validar el rediseño del sistema y

" data-link-track-dtm="">el desbloqueo de un reparto extra de 21.000 millones de euros para las autonomías. El PP ni está ni se le espera, ya ha alertado que el plan “golpea los principios de igualdad y solidaridad”, y las miradas se posan en Junts para decantar la balanza cuando llegue la hora de votar el nuevo modelo. El partido de Carles Puigdemont alega que rechaza la propuesta, pero, a pesar de que podía hacer decaer la iniciativa de entrada, ha optado por una maniobra que da margen para la negociación.

Junts manifiesta que va a presentar una enmienda a la totalidad con un texto “alternativo”. El partido quiere incidir en la idea de que la financiación que conviene a Cataluña es “el modelo de concierto”, a imagen y semejanza de Euskadi. La dirección de la formación que comanda Carles Puigdemont argumenta que su enmienda es “constructiva” porque, en la práctica, deja recorrido para negociar con el Gobierno. La explicación está en la tramitación parlamentaria de la iniciativa. Junts sostiene que, defendiendo el cupo para Cataluña, da por sentado que el PP no apoyará su texto de enmienda a la totalidad. Un hipotético frente común contrario al nuevo modelo podría cortocircuitar, ya en el arranque, el recorrido parlamentario de la reforma nada más llegar al Pleno del Congreso. Optando por un texto alternativo, Junts dice “marcar posición sin hacer un todo o nada”.