Los populares acusan a Albares de “postrarse ante la torturadora” Delcy Rodríguez y el ministro le recuerda que Trump la ha puesto al frente del país
El Congreso ha interrumpido este jueves sus vacaciones parlamentarias para celebrar un pleno extraordinario sobre Venezuela, pero, lejos de buscar un mínimo consenso, la crisis del país caribeño ha vuelto a convertirse en arma arrojadiza de la refriega política. El hemiciclo se ha dividido entre una derecha, PP y Vox, que aplaude sin ambages la intervención que culminó con la captura del mandatario de facto, Nicolás Maduro, y el resto de los grupos, que condenan la vulneración del derecho internacional, aunque la mayoría denunciara también el carácter dictatorial del régimen chavista.
“Venezuela no es un hecho aislado”, su objetivo es “cambiar el orden internacional”, ha advertido el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. “Todo está conectado”, ha subrayado, desde la operación militar de EE UU en el país sudamericano el 3 de enero, hasta las “inaceptables presiones” a Groenlandia, las guerras de Ucrania, el genocidio de Gaza o la amenaza de intervención militar en Irán. “Estamos en un parteaguas de la historia”, ha subrayado. “Están cambiando las coordenadas políticas y estratégicas”.






