El pago previo de cuantiosas indemnizaciones ha sido determinante para que el juez declarara extinguido el delito de la ‘influencer’ italiana por promocionar productos con supuestos fines benéficos que después no fueron tales

La influencer italiana Chiara Ferragni (38 años) ha conseguido salir del laberinto judicial en el que se encontraba y ha quedado libre de consecuencias penales en el Caso del Pandoro —dulce típico navideño— por promocionar estos productos con supuestos fines benéficos que después se descubrió no eran tales. El magistrado no ha reconocido el agravante que solicitaba la fiscalía y ha decretado el sobreseimiento del caso por extinción del delito.

La fórmula judicial es compleja, pero no puede equipararse a una declaración de inocencia. La clave ha estado en el hecho de que la empresaria ya había pagado previamente cuantiosas indemnizaciones a través de acuerdos privados antes del juicio. Sin el agravante —que hacía alusión a la dificultad para defenderse de los consumidores, es decir, que estaban en una posición de especial vulnerabilidad frente al engaño— la acusación inicial de estafa agravada pasó a estafa simple. En el ordenamiento italiano, esta infracción solo puede perseguirse si hay una denuncia formal y no de oficio, como la estafa agravada. Como las principales asociaciones de consumidores retiraron sus querellas tras llegar a un acuerdo compensatorio con la influencer, el proceso ha quedado cerrado y el delito se ha considerado legalmente extinguido.