“Le preparé una sorpresa”, dice la primera ministra nipona, quien de joven formó parte de una banda de heavy metal

En tiempos de ataques relámpago y diplomacia a garrotazos arancelarios, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, y el presidente surcoreano, Lee jae-Myung, se han sentado un rato juntos a tocar la batería. El breve ensayo de diplomacia musical entre los líderes de dos países que no siempre se han llevado bien ha tenido lugar el m...

artes, en un receso de la cumbre entre ambos celebrada en la ciudad nipona de Nara, durante el viaje de Estado del surcoreano Lee al país vecino.

Las imágenes, publicadas este miércoles, son de una fuerte carga simbólica: en esta era de poder duro, ambos reivindican la fuerza del poder blando ―ese que se ejerce mediante la persuasión y no por la coerción militar, con la transmisión de cultura y valores―, y tratan de demostrar que son capaces de acompasar los intereses de sus respectivos países.

En los vídeos y fotografías se les ve sonrientes. Takaichi mueve las baquetas con soltura; Lee sigue el ritmo a duras penas. Fue ella quien dirigió la sesión, enseñándole a tocar la batería, ha asegurado el gobierno surcoreano. La dirigente japonesa, una ultraconservadora, de corte nacionalista y defensora de valores tradicionales, es sin embargo conocida por haber tocado la batería en una banda de heavy metal en su juventud. Le pegaba duro: rompía varias baquetas por ensayo. Su canción favorita es Burn, de la banda británica de rock Deep Purple.