Tres expertos analizan la apuesta de la presidenta de Madrid por las giras por América, Europa y Asia, que contrasta con la actividad del líder nacional
Una frase grabada refulge con brillos metálicos en la motosierra que decora el despacho de Javier Milei, el presidente de Argentina. “Las fuerzas del cielo”. Esas cuatro palabras, esculpidas en el objeto que simboliza la política de recortes del líder americano, presiden su cita de la pasada semana con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en viaje privado. Nada es casual. Ni esa escenografía, ni la reunión. Porque la baronesa, que ha viajado múltiples veces a América, Asia y Europa desde que llegó al poder, en agosto de 2019, sabe que su apuesta por la acción exterior, justificada en su intento de atraer inversiones, la proporciona un altavoz y una proyección que la distinguen del resto de presidentes autonómicos. Al tiempo, citas como la de Milei la permiten competir con Vox por ser referente en España de quienes coinciden con él, o con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Con un efecto secundario clave: su estrategia afecta a la figura de Alberto Núñez Feijóo, el presidente de su partido (PP), centrado en la oposición parlamentaria al gobierno de Pedro Sánchez (PSOE) y cuya agenda internacional, puntual pero de primer nivel, acaba opacada por la actividad constante de la baronesa.






