Para miradas apagadas, contornos secos o sombras intensas: encuentra el que mejor encaja contigo

Como ocurre en cualquier rutina de skincare, cada piel tiene necesidades distintas. Una piel grasa requiere fórmulas ligeras y libres de aceites, mientras que una piel seca necesita un extra de hidratación y debe huir de texturas que marquen descamación. Con el maquillaje sucede exactamente lo mismo. Como diría el refranero español, cada mochuelo a su olivo.

Los cosméticos deben adaptarse a cada caso concreto, y el corrector de ojeras es un claro ejemplo. Aunque existen fórmulas universales, elegir el producto adecuado marca la diferencia en el resultado final. Cuando no se ajusta a la piel ni al tipo de ojera, el efecto puede ser justo el contrario al deseado: en unas personas se forman pliegues, en otras se acentúa la sequedad y en otras se apaga la mirada.

Existen diferentes formatos y cada uno cumple una función concreta. La clave está en identificar qué necesita tu ojera.

Los correctores líquidos ofrecen un acabado natural y funcionan bien en el día a día. Los formatos en barra o stick aportan mayor cobertura y resultan ideales para ojeras marcadas. Las texturas en crema encajan especialmente bien en pieles maduras. En pieles secas o con tendencia a marcar líneas, una fórmula hidratante marca la diferencia.