El vínculo entre el presidente de la FIFA y Trump se expande como la hiedra

Sin duda, usted se merece el primer Premio de la Paz de la FIFA por todo lo que ha conseguido a su manera”, le dijo el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a Donald Trump mientras éste auto enfundaba al cuello su medalla pacifista, quizá la representación más simbólica y precisa de todo su narcisismo. Infantino contemplaba la escena con sonrisa extática, satisfecho de su contribución a la paz planetaria. El intercambio fue rápido y eficaz: prestigio simbólico e inventado, a cambio de apoyo económico. Hay un Mundial en el que participan 48 selecciones por primera vez en la historia. Hay que llenar los estadios con ocho millones de personas. Hay que cobrar.

“¡Esto es Estados Unidos, tenemos que dar un espectáculo!”, rugió Infantino al comienzo del sorteo del Mundial. Y tanto. El torneo promete espectáculo, esto está garantizado. De hecho, ya nos está regalando el espectáculo de promocionar el torneo como un evento acogedor mientras se endurecen las normas migratorias hasta extremos irreconocibles.

Se espera que cientos de miles de aficionados acudan en masa a los países anfitriones, en particular a Estados Unidos, que albergará 78 de los 104 partidos, incluida la final, y el representante de la Casa Blanca para el grupo de trabajo con la FIFA, Andrew Giuliani, ha admitido ya la posibilidad de que entonces se produzcan redadas del ICE [Servicio de Inmigración y Control de Aduanas] y detenciones de inmigrantes. Pero el efecto disuasorio no solo afectará a las personas indocumentadas que descarten ir a ver a sus selecciones por miedo; afectará aparentemente a cualquier aficionado de cualquier parte del mundo que haya expresado su descontento con la administración de Trump en redes sociales, cualquier aficionado que encuentre inseguro viajar a un país enloquecido en su propia autocracia, o cualquier aficionado que no pueda asumir las entradas a los precios disparatados que ya se han ido publicando (al menos cinco veces más caras que en Qatar).