El ingeniero cree que el impulso de la IA hará que la traducción automática personalice cada vez más los textos
Quienes hayan buscado ayuda digital para traducir fragmentos de texto estarán familiarizados con DeepL, una de las herramientas mejor valoradas del mercado. Cuando se lanzó, en 2017, varios analistas consideraron este traductor automático mejor que Google Translate o Microsoft Translator. Y sigue a la vanguardia.
DeepL, que en su versión gratuita permite traducir unas 250 palabras con un buen nivel de precisión, es especialmente conocido en el mundo académico. Inicialmente concebido como parte del diccionario online Linguee, DeepL fue desarrollado por el equipo del ingeniero polaco-germano Jarek Kutylowski, de 42 años. Se nutre de la base de datos de Linguee y usa un algoritmo propio de redes neuronales que ha conseguido mantenerle el pulso a las también efectivas traducciones de herramientas como ChatGPT o Gemini.
El fundador y director general de DeepL está convencido de que su empresa sobrevivirá a los modelos de inteligencia artificial (IA) generativa, y de que el camino para ello es la especialización. Atiende a EL PAÍS por videoconferencia desde Colonia.
Pregunta. DeepL ha estado en el negocio de las traducciones durante al menos ocho años. ¿Cómo ha cambiado todo desde que empezó?







