La ciudad catalana ha sido elegida como World Capital of Architecture para el año 2026, lo que la llenará de talleres, exposiciones y rutas que se distribuirán por sus 10 distritos. Aprovechando la coyuntura, visitamos varios de sus edificios y proyectos icónicos
La Unesco y la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) han nombrado Barcelona como World Capital of Architecture para el año 2026, una capitalidad que se otorga cada tres años a la ciudad que acoge el Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA, y también una invitación a conocer la arquitectura del lugar no solo a profesionales, sino a toda la ciudadanía. Entre febrero y diciembre se prevén más de 1.500 actividades (exposiciones, talleres, rutas arquitectónicas, instalaciones, conferencias…) en los 10 distritos de la capital catalana, y entre el 28 de junio y el 2 de julio se celebrará el congreso de la UIA, clave para debatir los grandes retos del urbanismo contemporáneo: cambio climático, vivienda, sostenibilidad o densidad urbana.
Desde 1992, Barcelona ha buscado en sus procesos urbanos actuaciones de actividad colectiva siguiendo un modelo único en España. La descentralización que propulsó (con la complicidad, primero, de Narcís Serra y, después, de Pasqual Maragall) el arquitecto Oriol Bohigas Guardiola, delegado de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona entre 1980 y 1984, generó en cada barrio bibliotecas, centros cívicos, mercados, parques… La inversión diversificada en busca de la calidad de vida. En su libro Barcelona supermodelo (2016), Alessandro Scarnato narraba con tono crítico pero amigable “la transformación de un decadente puerto del Mediterráneo en una metrópoli de la contemporaneidad, auspiciada por una socialdemocracia probablemente hoy desaparecida”.






