Mientras Estados Unidos aleja a sus mentes más brillantes, China redobla su inversión en investigación, posicionándose a la vanguardia de una transformación industrial
El año 2025 comenzó con Donald Trump retirando a los Estados Unidos del Acuerdo de París, el primer paso de lo que se convertiría en una campaña concertada para desmantelar la capacidad del país para combatir el cambio climático. A partir de ahí, la Administración actuó agresivamente para eliminar estándares de emisiones pa...
ra centrales eléctricas y vehículos; suspender proyectos de energía eólica marina; abrir millones de acres de áreas protegidas para la extracción de combustibles fósiles; prolongar la vida útil de centrales de carbón altamente contaminantes; y revertir iniciativas clave de la Ley de Reducción de la Inflación. En noviembre, el valor de los proyectos de energía limpia cancelados ascendía a 32.000 millones de dólares, y el número de empleos perdidos en el sector de energía limpia a 40.000.
Los cambios de política pública de esta Administración retrasarán la transición hacia la energía limpia y perpetuarán el uso de combustibles fósiles durante años, pero el daño más duradero será la destrucción de la infraestructura científica que nos ha permitido estudiar el cambio climático y desarrollar políticas para combatirlo. Al interrumpir programas de investigación, cerrar agencias gubernamentales e instituciones, despedir miles de expertos, y destruir carreras profesionales, la Administración Trump está socavando la ciencia climática de tal forma que perjudicará la competitividad estadounidense durante generaciones.






