La empresa ha cancelado la venta de varios productos en todo el mundo por la posible presencia de una toxina producida por una bacteria potencialmente patógena

Las alertas alimentarias suelen causarnos preocupación, pero no siempre con la misma intensidad. La inquietud es mayor cuando esas alertas afectan a marcas conocidas, y aumenta todavía más si los productos están destinados a población especialmente vulnerable. Es precisamente lo que ocurre en el caso de las decenas de marcas de leche en polvo para lactantes de la empresa Nestlé.

Esta crisis comenzó el pasado 12 de diciembre, cuando Nestlé anunció la retirada de un lote de leche de fórmula para lactantes, marca Nidina 1, por la posible presencia de Bacillus cereus, tal y como notificó la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).

Casi un mes después, el pasado 5 de enero, la AESAN notificó una ampliación de la alerta, que según información de la propia empresa, en España afecta ya a 36 lotes de 16 marcas diferentes de leche de fórmula para lactantes.

La retirada no se ha realizado solo en España, sino que afecta ya al menos a 47 países de cinco continentes, entre ellos, 29 países de Europa, además de otros como Australia, Brasil, Argentina, China, México y Sudáfrica. Es la mayor retirada de productos en toda la historia de la empresa.