La derecha clásica atraviesa hoy una crisis en su comprensión del orden internacional liberal surgido tras la Segunda Guerra Mundial

Donald Trump ha dejado en shock al Partido Popular con Venezuela. El primer partido de la derecha lleva años reclamando la caída de Nicolás Maduro, haciendo de la causa contra el chavismo su mayor bandera internacional, pero Estados Unidos

hasta-50-millones-de-barriles-de-petroleo.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/internacional/2026-01-07/trump-asegura-que-venezuela-le-entregara-hasta-50-millones-de-barriles-de-petroleo.html" data-link-track-dtm=""> no le brinda ahora el escenario que desearía. La derecha clásica atraviesa hoy una crisis en su comprensión del orden internacional liberal surgido tras la Segunda Guerra Mundial: se percibe la fricción entre populistas e institucionalistas, aderezada por el regate corto que impone la política doméstica.

Fue Cayetana Álvarez de Toledo la primera en protestar en redes sociales tras no ver culminadas sus expectativas, mientras que voces de la derecha ya celebraban la caída de Maduro: Trump no respaldaba a María Corina Machado para tomar las riendas de Venezuela. Estados Unidos aceptaba así a Delcy Rodríguez bajo su tutela de facto, probablemente considerando que situar a Edmundo González o a su equipo estaba condenado al fracaso. En regímenes de larga duración, la legitimidad no se sostiene únicamente en las urnas. Existe una estructura previa de décadas, densa y burocrática, que también es Estado y que se legitima a sí misma. Creer lo contrario no solo es ingenuo, sino temerario por sus consecuencias: el Ejército u otros estamentos podrían haberse revuelto.