Un gran temporal desata el caos en el país, con un importante impacto en París, donde han sido suspendidos todas las líneas de autobuses, decenas de vuelos y se han producido atascos de hasta 950 kilómetros en Île-de-France

El centro de París se encontraba en silencio absoluto a las ocho de la mañana. No había autobuses ni coches en las calles. La habitual marea de bicicletas había desaparecido de los carriles especiales y algunos padres acompañaban furtivamente a sus hijos completamente cubiertos con gorros y capuchas. El contraste se producía en las carreteras de la región parisina de Île-de-France, donde la acumulación de atascos se había ya disparado y superaba los 950 kilómetros. “Ante un episodio como este, el primer actor es el ciudadano y la responsabilidad individual es esencial”, señalaba en televisión el director general de la Protección Civil, Julien Marion, recomendando “limitar los desplazamientos en coche”. Era ya demasiado tarde.

La nieve estaba anunciada, pero el caos no se ha podido evitar en gran parte de Francia. El fuerte temporal desatado en gran parte del país ha provocado el corte de carreteras importantes como la N118, una de las arterias más importantes para alcanzar la capital, la interrupción de todas las líneas de autobús en París o la cancelación de decenas de vuelos previstos para hoy. Marion consideraba en televisión que había habido “anticipación y una movilización muy fuerte de los servicios del Estado”. No obstante, matizó que “no todo puede depender de la acción de los servicios públicos”.