Tildar de batacazo la caída de Antena 3 es poco justo con la hazaña de la cadena en los diez últimos años
En 1989 murieron Bette Davis, Salvador Dalí y la retransmisión televisiva de las campanadas locutada, tal y como la habíamos conocido desde 1962 hasta entonces. Y lo hizo por todo lo alto: de mano del gran error que cometió Marisa Naranjo. Pero confundir las primeras cuatro uvas con los cuartos no fue el único fallo televisivo de esa noche. Antena 3, que llevaba meses en pruebas y se inauguraría el 25 de enero del 90, había decidido utilizar el cambio de año para alumbrar una emisión pregrabada de las uvas con Mayra Gómez Kemp como maestra de ceremonias, que, por problemas técnicos de última hora, no pudo ver la luz –el archivo se rescató por primera vez en 2013–. En cualquier caso, Antena 3 había acertado en el cuándo –el momento de mayor audiencia del año–, en el quién –una cara televisiva familiar para los españoles de varias generaciones– y en el cómo –en pantalla, con discurso, y no como mera narradora–. Nacía la competencia televisiva en España, cambiaba todo.
Al año siguiente, las campanadas pasaron de ser una emisión cuasi periodística a un show televisivo. En La 1 los anfitriones de tal espectáculo fueron Martes y trece, un valor seguro: desde 1983 participaban en el especial de Nochevieja, del que ya fueron los protagonistas absolutos en 1989. En el 90 las campanadas se entendieron como una prolongación lógica de su especial esa nochevieja. En Antena 3 se estrenaba una joven Minerva Piquero y en Telecinco, seguían la misma estrategia que había intentado llevar a cabo la cadena de San Sebastián de los Reyes el año anterior, con una presentadora legendaria: Laura Valenzuela. Los canales autonómicos se fueron incorporando poco a poco a esta cita tratando de apelar al espectador más apegado a lo local con caras propias.






