La revocación del contrato de explotación, nuevo freno para la puesta en marcha de la infraestructura que mejor simboliza el eterno enfrentamiento entre PP y PSOE

El año previo a las elecciones municipales de mayo de 2011 la ciudad de Jaén sufrió una transformación sin precedentes de su entramado urbano. La Junta de Andalucía invirtió 120 millones de euros en tiempo récord para hacer posible el que había sido el principal reclamo electoral del entonces Gobierno de coalición entre PSOE e Izquierda Unida. El tranvía circuló en pruebas en las semanas previas a los comicios locales, pero el abrumador triunfo electoral del PP en esas elecciones actuó como una sentencia condenatoria para un sistema de transportes que desde entonces vive en el ostracismo más absoluto y que simboliza mejor que nadie las consecuencias nefastas del eterno enfrentamiento entre PP y PSOE.

“Parece que existe una mano negra para que el tranvía de Jaén no se ponga en marcha, es algo inconcebible y difícil de entender”, se lamentaba en días pasados el alcalde de Jaén, el socialista Julio Millán, tras conocer que la Junta de Andalucía había revocado el contrato de explotación del tranvía que en noviembre se había propuesto a la empresa Alsa, la misma que gestiona los autobuses urbanos de la capital jiennense. “No me lo puedo explicar, algo está fallando”, añadía el regidor de Jaén, contrariado porque el Gobierno andaluz —que ha alegado falta de la documentación requerida— haya dejado fuera de la puja a la firma que había presentado una oferta de un 22% más barata que la de sus competidores, entre ellos el grupo Avanza, que es a quien la Junta andaluza ha propuesto ahora como adjudicataria.