Los investigadores aseguran que Brian Cole, detenido el pasado 4 de diciembre, colocó los artefactos en vísperas del asalto al Capitolio porque se sintió “desconcertado” por las acusaciones de manipulación de las elecciones de 2020

Brian Cole, el treintañero arrestado por el FBI el pasado 4 de diciembre como principal sospechoso de colocar dos bombas caseras junto a las sedes del Partido Demócrata y del Partido Republicano, en la víspera del asalto al Capitolio de enero de 2021, aseguró a los investigadores que se sintió frustrado porque creyó que las elecciones presidenciales de noviembre de 2020 habían sido “manipuladas” y “alguien tenía que hablar”.

Durante el extenso interrogatorio realizado por los investigadores del FBI, durante cerca de dos horas, el sospechoso explicó que se sintió “desconcertado” por las informaciones que señalaban falsamente que le habían robado las elecciones a Donald Trump en favor del demócrata Joe Biden. El detenido explicó a los agentes que “algo simplemente se quebró” en su interior después de “ver cómo todo empeoraba” por el clima político tras las elecciones.

Cole, de 30 años, fue arrestado a principio de este mes en Woodbridge, una ciudad del Estado de Virginia, tras más de cuatro años de una compleja, polémica e imprecisa investigación, que ha dado pie a disparatadas teorías de la conspiración. Y que ha alimentado el desconcierto de uno de los capítulos más negros de la historia de Estados Unidos: el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, cuando hordas de simpatizantes de Trump trataron de tomar el Congreso de Estados Unidos para impedir que se celebrase la sesión que iba a certificar los votos para investir a Joe Biden como presidente. El magnate republicano nunca reconoció la victoria del demócrata y cuestionó, sin pruebas, el resultado de aquel proceso electoral.