El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una imagen de archivo. EFE/Chema Moya
José Miguel Blanco |
Madrid (EFE).- «La resistencia siempre es buena». Pedro Sánchez ha hecho honor este año a esa frase que pronunció en uno de los momentos más difíciles de su etapa como presidente de Gobierno, cuando tuvo que afrontar el ‘shock’ que supuso para su Ejecutivo y para el PSOE la situación provocada por uno de sus hombres de confianza, Santos Cerdán.
Acusado de formar parte de una trama de adjudicación de obra pública a cambio de comisiones, Cerdán, que pasó casi cinco meses en prisión preventiva, fue su segundo secretario de Organización al que tuvo que cesar abruptamente de esa responsabilidad.
Sánchez, aunque con el corazón «tocado», como él mismo confesó, respondió a la catarata de peticiones de dimisión y adelanto electoral, provenientes principalmente del PP y Vox, garantizando que se tomarían medidas para evitar que se repitan estos hechos, pero dejando claro que no iba a dar ni un paso atrás.






