El alto funcionario está acusado de asesorar al cabecilla de una trama sobre “métodos y maniobras” para traer tabaco de contrabando de Turquía al puerto de Barcelona
Cuando agentes de la Guardia Civil irrumpieron en su casa para registrarla de arriba abajo, Francisco Javier Martín Miñana pidió un momento de intimidad para cambiarse de ropa. Fue entonces cuando “trató de arrancar y ocultar en su bolsillo” unas anotaciones que había escrito y clavado, con tachuelas, en un corcho. Error de novato o jugada de veterano, la maniobra salió mal. Los guardias la abortaron mientras contemplaban la prueba del delito colgada en la pared de su despacho: los apodos y teléfonos de una organización dedicada al contraban...
do de tabaco de Turquía a través del puerto de Barcelona. Miñana, número dos del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) en Cataluña, se había pasado al lado oscuro. Ese día, 30 de junio de 2025, a una semana de cumplir los 70 años, jubilarse y celebrar una cena de despedida con sus compañeros, ponía fin de la peor forma posible a una trayectoria intachable de tres décadas en la institución que, entre otras cosas, combate el contrabando.
El sumario del Caso Retiro, al que ha accedido EL PAÍS, detalla cómo salió a relucir la vida paralela y oculta de Miñana, un alto funcionario discreto del cuerpo armado de la Agencia Tributaria, condecorado en diversas ocasiones, apreciado y conocido entre policías, jueces y fiscales en Cataluña, para quienes su detención fue un jarro de agua fría. Miñana permanece en prisión provisional acusado de facilitar información a los miembros de la organización sobre investigaciones activas contra ellos y, sobre todo, de utilizar su experiencia en Aduanas para “asesorar sobre métodos y maniobras más sencillas y con menos riesgo de ser interceptadas”, según los atestados incluidos en la causa.






