Mientras la mayoría disfruta de su cena de Nochevieja o del día de Reyes, miles de profesionales velan por garantizar los servicios esenciales

Tras la calma de la Nochebuena llegan las noches más fiesteras de la Navidad. El turrón y los villancicos se alían con los cotillones de Fin de Año y las multitudinarias cabalgatas. Un reto para los profesionales de guardia que, a falta de celebrar estos días con sus familias, se preparan para dar la talla en sus servicios. Tienen asumido que su trabajo no les permite el lujo de parar. Una dedicación, no siempre visible ni reconocida, pero del todo esencial...

. Es el caso de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado, vigilantes, sanitarios, personal de limpieza, farmacia, transportes y muchos otros perfiles entrenados para atajar posibles incidencias y que todo funcione con normalidad. Unos y otros forman parte de los más de 2,4 millones de profesionales, según el INE, que trabajan en horario nocturno.

A ellos también se suman los empleados de los centros de atención telefónica, cuya Navidad transcurre frente a una pantalla y un auricular para garantizar la seguridad de hogares, comercios y empresas. El oficial Jacobo Cernuda trabaja en el Centro Inteligente de Mando, Comunicación y Control, Cimacc 091, de la Jefatura Superior de Policía Nacional de Madrid, y es supervisor de su turno. En sus 20 años de servicio, “siempre me ha tocado trabajar en alguna de estas fechas, lo que me impide subir a Oviedo a estar con mis padres, que van siendo mayores, pero entiendo que es mi trabajo y lo llevo bien”, dice. Detalla que “las llamadas que recibimos en Nochevieja son por peleas, alteración del orden público y denuncias de hurtos”.