Los sondeos volvieron a ser útiles señalando el resultado, aunque fueron menos precisos de lo normal. El CIS estuvo bien en escaños. Pero sigue sesgado: volvió a sobreestimar a la izquierda

Las encuestas cumplieron su función el pasado domingo. El resultado coincidió con su escenario central, una victoria (clara) del Partido Popular sin mayoría absoluta....

Los sondeos tuvieron una precisión normal o algo peor. El error medio por partido rondó los 2,4 puntos, por encima de la desviación típica de 2 puntos. Lo hicieron peor que en 2024, cuando encadenaron cuatro elecciones bien pronosticadas (europeas, Cataluña, País Vasco y Galicia). Nuestro promedio de sondeos redujo ligeramente ese error, pero también estuvo solamente regular.

Los sondeos acertaron con el PP y anticiparon la caída del PSOE, aunque la subestimaron (en puntos). A cambio, la mayoría se quedó corto con Vox (tres puntos). La sorpresa fue que Extremadura votó más a la derecha de lo previsto. PP y Vox sumaron el 60% de votos; ninguna encuesta les daba tanto.

Nuestra predicción probabilística acertó señalando que el escenario central era una victoria del PP sin mayoría (le asignábamos un 88% de probabilidad). Además, el modelo exhibió una de sus virtudes: en un día de encuestas solo regulares, las horquillas de probabilidad —amplias— sirvieron para explicar que un resultado como el que se produjo eran perfectamente posible. Los escaños de todos los partidos, incluidos PSOE y Vox, entraron en las horquillas que dimos con probabilidad del 80%.