La Policía Nacional investiga el asesinato de esta joven de 27 años que había estado varios años en el Sistema VioGén, aunque su caso constaba ya como inactivo
La vida de Cata, a quien el domingo la policía encontró asesinada en un descampado en Málaga, no fue fácil nunca. Nació en Ucrania y acabó en un centro de menores tras ser adoptada por una familia andaluza. Apenas cumplidos los 18, fue víctima por primera vez de violencia de género. Se trasladó primero a Granada, para recuperarse, y más tarde se mudó a Málaga, donde intentó reconstruir su vida con el apoyo de entidades como Málaga Acoge y recursos públicos como Puerta Única. Cata intentó reparar su propia vida y fue valiente, cuentan quienes la conocieron.
Alcanzó su objetivo por momentos: consiguió un trabajo, se independizó. Pero las circunstancias que había atravesado la convirtieron en una persona vulnerable que se cruzó, además, con hombres violentos. Sufrió golpes, malos tratos, palizas. Durante años formó parte del sistema VioGén, el de seguimiento de las víctimas de violencia machista y sus agresores, y recibió protección policial, pero desde hace tiempo su caso estaba inactivo. “Vivía con mucho miedo”, relatan quienes la conocían. Tenía 27 años.






