De un reloj con más de un siglo de historia a un icono inspirado en el Coliseo Romano o unos pendientes de gemas preciosas... Una pieza de joyería es el secreto para acertar estas fiestas
Pocos objetos son capaces de evocar un recuerdo o una emoción como una joya. Bien abrazadas al diseño inmortal de una esfera arquitectónica o el brillo de un pavé de diamantes sobre nuestra muñeca, encabezan desde tiempos remotos cualquier lista de regalos, incluida esa fiesta del obsequio que son ya las navidades....
Este 2025 hemos decidido soñar por todo lo alto y cumplir con deseos pendientes con la alta relojería –como el Tank de Cartier y el Planet Ocean de Omega– y abrazar por fin los motivos eternos de B.zero1 de Bvlgari o el famoso trébol de Van Cleef Arpels, entre otros. Tampoco falta en esta lista un aluvión de gemas preciosas en forma de turmalina, topacio, zafiros y morganita rosa (Tous Atelier, Suárez, Sansoeurs), ni esa mirada singular que aportan pequeñas firmas independientes y sostenibles. Solo falta cruzar los dedos para que se haga realidad.
Diseñado por Louis Cartier en 1917, el tank es un objeto de culto para cualquier amante del lujo. Un reloj de pulsera que alía pura geometría y exactitud de las proporciones como señas de identidad en cada nueva variación. Es el caso de Américaine mini (en la imagen) con movimiento de cuarzo, una caja de oro rosa 750/1000 y una corona poligonal decorada con un zafiro facetado.







