Jorge Peiró recibe el respaldo del grupo municipal del PP en el primer pleno de la pequeña localidad castellonense tras trascender su investigación

La pedanía de Novaliches está formada por cinco calles. No se ve a nadie en ellas. Es lunes, tarde. Cae la noche sobre las montañas circundantes. Solo al final se vislumbra la figura de una policía local, apostada en la puerta de un edificio con luz. Dentro, hay varias docenas de personas apretadas en una habitación y ocupando parte de la escalera. Se está celebrando un pleno ordinario del Ayuntamiento de Jérica, localidad castellonense de 1.700 habitantes, el primero que preside el alcalde, Jorge Peiró, del PP, desde que trascendió la pasada semana su imputación por presuntas agresiones sexuales a dos menores.

La sesión discurre de manera monocorde con la lectura y aprobación de los puntos del orden del día. Únicamente, en el turno de ruegos y preguntas, sale a relucir el asunto del que no se deja de hablar en el pueblo. Ramón Martínez, concejal socialista, se dirige a los concejales del PP (seis, por dos del PSPV-PSOE y uno de Izquierda Unida) y les pregunta por su opinión sobre “la imagen que está dando a nivel nacional Jérica” a raíz de la investigación contra el alcalde y si les parece justo sostenerlo en el cargo, no pedir su dimisión y presentar una moción de censura. No hay comentarios, se oye desde el grupo popular. El socialista insiste en que, respetando “la presunción de inocencia”, Peiró no puede continuar como alcalde por “el bien de la reputación y el nombre del pueblo”.