Los tres mayores receptores de emigrados ucranios, Alemania, Polonia y Chequia, instan a Kiev a buscar remedio a una crisis demográfica que pone en riesgo la defensa del país y su reconstrucción
Alemania, Polonia y Chequia han enviado este otoño señales a Ucrania de que debe contener la salida de refugiados desde sus fronteras hacia Europa. Son los tres Estados del continente que han recibido a más ciudadanos ucranios desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. Cada país ha alegado diferentes motivos, pero todos han dado a entender a Kiev que la situación está llegando a su límite.
El canciller alemán, Friedrich Merz, pidió el 13 de noviembre al presidente ucranio, Volodímir Zelenski, que contuviera el éxodo de jóvenes que estaba llegando a su país. “He pedido al presidente ucranio que garantice que los jóvenes varones de Ucrania no lleguen a Alemania en flujos cada vez mayores”, explicó Merz. “Estas personas es mejor que sirvan en su país, allí se les necesita”.
La Comisión Europea reiteró este diciembre que las solicitudes de refugiados ucranios se han disparado este otoño a cifras no vistas desde 2023. La razón, según Bruselas, es el decreto de Zelenski que entró en vigor en agosto y que autoriza a los varones de entre 18 y 22 años a cruzar la frontera.







