Stournaras cree que lo peor que dejó la crisis de deuda fue la caída de la inversión y la fuga de cerebros. “Tener menos capital y menos mano de obra cualificada nos empobrece”, reconoce

Al menos en las instituciones, “economista de izquierdas” es algo parecido a un oxímoron, esa bella palabra de origen griego para las contradicciones de la vida. Yannis Stournaras (Atenas, 69 años) era un joven economista de izquierdas procedente de Oxford cuando se incorporó como asesor del Gobierno griego allá por 1986. Llegó a ministro cuando estalló la crisis, y posteriormente se convirtió en gobernador del Banco de Grecia: hubo un tiempo en el que ser ministro y después banquero central era también un oxímoron; ya no lo es. Stournaras recibe a EL PAÍS en su despacho. Es optimista sobre su país. Deja recados para la troika. Y sí, en algún momento cambió el progresismo por la ortodoxia: así suele suceder con esos arciprestes de la religión monetaria que son los banqueros centrales.

Pregunta. ¿Es Grecia un caso de éxito como sostiene su Gobierno?

Respuesta. Crecemos más que el resto de la UE. La renta por habitante sigue lejos de niveles precrisis, pero eso pasa en toda Europa. Y nosotros partimos muy abajo: no hay muchos países que hayan experimentado, sin una guerra, caídas del PIB del 25%, con déficits públicos y déficits corrientes del entorno del 15% del PIB. Las condiciones de 2009 no eran reales: la economía estaba dopada por esos déficits gemelos. Ahora estamos mejor. La prueba es que un ministro griego preside el Eurogrupo. Es curioso, porque académicos, analistas e incluso algunos políticos jugaron con la idea de que Grecia saldría del euro.