Utilizar la deuda común ofrece un camino con menos riesgos jurídicos que recurrir a los activos rusos para dar un crédito al país invadido aunque mucho menos simbólico

Al borde del abismo, la UE vuelve a recurrir a la deuda común para no caer en él. Cuando los líderes europeos vieron en la madrugada de este viernes que

nanciar-a-ucrania-pero-retrasa-mercosur-a-enero.html" data-link-track-dtm="">el camino para utilizar los activos rusos congelados era intransitable, volvieron los ojos hacia los eurobonos para darle a Ucrania 90.000 millones para cubrir buena parte de sus gastos civiles y militares en 2026 y 2027. “Tenemos una elección sencilla: o dinero hoy, o sangre mañana. No me refiero solo a Ucrania, me refiero a Europa. Esta es nuestra decisión. Y solo nuestra. Todos los líderes europeos deben finalmente estar a la altura del desafío”, había proclamado a la entrada de la cumbre el siempre directo y crudo Donald Tusk, primer ministro de Polonia. Y cerca de 20 horas después, Alemania, Países Bajos y los otros países siempre remisos a que la Unión acuda a pedir deuda a los mercados acabaron por asumir, como hicieron en 2020, cuando la pandemia amenazaba con abocar la economía europea a una gran depresión, que el clavo ardiendo al que agarrarse volvía a ser la deuda común.