El club presentará este viernes una queja formar ante la Euroliga por el trato recibido en el encuentro en Jerusalén, el primero que un equipo español juega en el país en dos años
El indeseado viaje a Israel del Valencia Basket terminó de manera tumultuosa. El club emitió un comunicado a última hora del día en el que anunció que este viernes iba a presentar una queja formal ante la Euroliga en la que va a aportar pruebas gráficas por el comportamiento “incívico de los aficionados del Maccabi”. El equipo español ha sido el primero en viajar a este país después de la prohibición de la competición a jugar en su feudo por la matanza de Gaza. El veto se levantó el pasado 1 de diciembre y el Valencia Basket ha sido el segundo equipo de la Euroliga, después del Asvel Villeurbanne, que ha jugado en la cancha del histórico equipo. Se da la casuística, llamativa cuanto menos, de que los equipos israelís pueden ahora competir en sus estadios y en su país, acompañados de sus seguidores, mientras muchos de sus rivales acaban optando por competir a puerta cerrada, para evitar conflictos indeseados, lo que en definitiva acaba perjudicando a los otros clubes.
El club valenciano se sintió maltratado en la pista del Pais Arena de Jerusalén, donde se disputó el partido de la jornada 17 porque no estaba disponible la cancha habitual del Maccabi en Tel Aviv, su ciudad, y así lo reflejó en su escrito. “Actitudes como la de hoy, con insultos racistas y violencia verbal reiterada hacia el club y nuestro entrenador, Pedro Martínez, impidiendo además por esas vías que pudiera hacer la comparecencia post partido para la televisión, dañan no solo a la competición sino a nuestro deporte en general, y son totalmente inadmisibles en un pabellón de baloncesto”.






