Tres oncólogos de prestigio han rechazado las ofertas para cubrir un puesto del que dependen los polémicos cribados o un rediseño “revolucionario” de las derivaciones entre hospitales
ORCO es un nombre poco marquetiniano para un lugar de trabajo. Se trata de un órgano del Gobierno de Ayuso poco conocido, su oficina del cáncer, y se encuentra descabezado porque el equipo sanitario de la presidenta Isabel Díaz Ayuso no ha logrado convencer a ningún experto para que la lidere después de tres intentos de contratación fallidos desde el verano de 2024, cuando salió del puesto su anterior responsable. Las fuentes sanitarias consultadas por EL PAÍS indican que las causas de los rechazos han sido la falta de apoyo institucional y de recursos técnicos o discrepancias sobre el salario. Lo de menos, parece ser, es el nombre de bestia cavernícola de este órgano cuyas siglas significan Oficina Regional de Coordinación Oncológica.
Este pequeño departamento ubicado en la sede del Servicio Madrileño de Salud (Sermas), en el Paseo de la Castellana, es responsable de tareas clave para la prevención y asistencia del cáncer en la región, como coordinar los cribados poblaciones que han sido objeto de un enquistado conflicto entre el Ministerio de Sanidad y la Comunidad, que este miércoles, tras un largo toma y daca, entregó sus datos sobre estos exámenes, la última región en hacerlo. También se encarga de establecer los circuitos interhospitalarios para tratar tumores complejos, una función vital porque se busca que los médicos más especializados vean a esos pacientes.






