Un estudio en ratones muestra el potencial del ARN mensajero en un área clave de la lucha contra el envejecimiento

Cuando somos jóvenes, el sistema inmunitario es un mecanismo preciso que responde a las amenazas y se apaga. Con los años, los neutrófilos y monocitos, que dan la primera respuesta a los invasores, pierden movilidad y eficacia, y la capacidad de generar linfocitos T, que tardan días en desarrollarse porque se entrenan específicamente contra el microorganismo o la célula cancerígena que nos amenaza, disminuye. El sistema inmune se desordena y se mantiene encendido sin necesidad, la defensa del cuerpo se vuelve débil y la inflamación crónica nos merma. Por eso, las personas mayores responden peor a las vacunas, y se vuelven más susceptibles a las infecciones, al cáncer y a la muerte.

Hoy, un equipo de científicos de varias instituciones punteras de EE UU, publica un artículo en la revista Nature en el que presenta una tecnología para rejuvenecer el sistema inmune. El equipo, liderado por Feng Zhang, investigador del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y protagonista en el desarrollo de tecnologías revolucionarias como la edición genética CRISPR o la optogenética, ha sido capaz de mejorar en ratones el funcionamiento de los linfocitos T utilizando el hígado para producir tres factores que promueven la maduración de estas células.