Es necesario que la Administración del Estado muestre una voluntad férrea de liderar el proyecto, el plano de las ideas y de las actividades y actuaciones conjuntas
Hace unos días se presentó en sociedad un documento sobre el modelo público del deporte. Se trata de una reflexión teórica y un diagnóstico sobre las insuficiencias que el modelo actual proyecta más allá de sus éxitos y de sus resultados.
La idea es simple: solo lo que se actualiza es válido para convertirse en un instrumento de dinamización y de búsqueda de nuevos horizontes. El modelo español de deporte presenta claras huellas de fragmentación de los submodelos como consecuencia de la proyección de un modelo territorial pensado en clave diferente a la cooperación Inter territorios. Esta circunstancia resulta especialmente compleja en una actividad como el deporte que se organiza en una clave piramidal que necesita de la vertebración del modelo.
A esta idea central que se proyecta sobre ámbitos diferenciados se une la necesidad de actualizar el marco jurídico y de gestión de la actividad deportiva que tiene, sin duda, peculiaridades propias y exige un tratamiento acorde con su papel en el ámbito del entretenimiento y de la actividad social. Esto se proyecta sobre el régimen jurídico fiscal, laboral, societario y asociativo y tiene como esencia adaptar el marco de actuación a una actuación que, sin duda, presenta características propias que si se quiere impulsar el deporte merecen una singularización que las identifique. Tenemos que aportar imaginación y soluciones de diferentes tipo y rango para que la actividad deportiva no se convierta en una configuración diferencial y marcada por su marginación respecto de las soluciones comunes.






