Los populares aragoneses han rechazado por “inasumibles e ilegales” medidas de la extrema derecha que sí aceptó en el PP valenciano
Con la convocatoria de elecciones en Aragón, el PP ha vuelto a demostrar que su relación con Vox no responde a un patrón ideológico uniforme, sino a una aritmética de poder que cambia según la comunidad autónoma. Lo que en Valencia fue asumido como un peaje inevitable para gobernar, en Aragón se ha presentado como una línea roja inasumible. La diferencia no está tanto en el contenido de las exigencias de Vox como en la...
posición de fuerza desde la que negocia el PP.
“Muchas de las peticiones que hace Vox son inasumibles. Algunas de ellas son inasumibles porque son ilegales y otras no se pueden llevar a cabo, hoy por hoy, con la legislación de nuestro país”, dijo el consejero de Hacienda aragonés, Roberto Bermúdez de Castro, tras el fracaso de la negociación con el partido de Santiago Abascal para negociar las cuentas públicas. El presidente de Aragón, el popular Jorge Azcón, ha adelantado las elecciones al próximo 8 de febrero porque se ha negado a aceptar las cesiones de Vox que, en cambio, sí pactó su colega del PP valenciano, el president Juan Francisco Pérez Llorca, para ser investido hace solo unas semanas. El barón valenciano se reúne este miércoles en La Moncloa con Pedro Sánchez.






