De la solidez reflexiva de Ana Penyas sobre el insomnio como malestar social a los brillantes debuts de Natalia Velarde y Marta Altieri y el rescate de algunos clásicos
La configuración de un listado con lo mejor del año supone, en el fondo, realizar un ejercicio de equilibrios entre aquellas obras que nos han sorprendido, las que han respondido a las expectativas y las decepciones que es mejor guardar en el cajón. La repetida máxima de “no están todas, pero lo son todas”, debe entenderse en este tipo de elecciones más con el afán de descubrimiento que con la pretensión de encontrar las ya conocidas, al tiempo que se intenta ofrecer una rica representación de todos los títulos destacables. ...
Si pensamos en las obras esperadas, pocas disputarían este lugar a la nueva creación de Ana Penyas, que lleva demostrando una solidez narrativa y una lucidez reflexiva envidiables. En Vela (Salamandra Graphic) abandona la memoria histórica y el proceso de turistificación nacido en los sesenta para efectuar un diagnóstico tan certero como inquietante del hoy, de la precariedad de una sociedad que pierde el sueño ante la inexistencia de un futuro y, casi, de un presente. El insomnio como retrato de una realidad que relega la existencia a un día sin colores ni sonrisas, solo con ojeras y preocupaciones.






