Los jueces ayudan a Leire Díez a escribir su gran obra, un thriller en el que los malos parecían buenos
Desengáñese. El mejor libro del año no es aquel que le ofrecemos hoy en estas páginas después de sesudos análisis y votaciones para ayudarles a elegir. Pero en qué estábamos pensando, panda de iluminados. Déjense de Javier Cercas, de Arundhati Roy o de Samanta Schweblin y tengan un poco de paciencia. El mejor libro del año es el que está por escribir y que nos promete Leire Díez, que ha hecho todo lo que ha hecho porque es una investigadora nata, en acción,...
que avanza con tesón hacia un best seller que no ha llegado a tiempo esta Navidad a las librerías, pero sí al juzgado. A falta de un escritor de apoyo, los jueces la están ayudando y lo hacen a toda máquina.
Este libro no llega a la altura literaria de un Nobel, claro, pero lo tiene todo. La novela arranca una noche aciaga e invernal en Extremadura, donde un candidato se lame las heridas porque ha perdido las elecciones. Él sabía que estaba condenado porque está procesado por un juez, porque apartó a varios compañeros para obtener aforamiento y cometió otras guarrerías, pero le tocaba interpretar el papel de adalid de la trinchera sanchista ante el fango derechista y ahora tiene que aguantar el tipo.






