Experiencias compartidas, juegos de mesa o material para que den rienda suelta a su creatividad y sus capacidades son algunas de las propuestas de psicólogos y formadores
Ante la ingente oferta, escoger un buen regalo de Navidad no es tarea fácil. Los niños y adolescentes se ven influenciados por los estímulos y mensajes que reciben a través de la publicidad, los catálogos, las redes sociales, los amigos, las modas… Y los padres —y abuelos, tíos y otros familiares— se pueden llegar a sentir más abrumados que ilusionados. “Es importante que esta situación no acabe produciendo estrés o malestar en los progenitores. Nunca hay que olvidar que es una tradición para que disfruten nuestros hijos, pero también nosotros”, afirma Pilar Loma Muro, psicóloga y psicoterapeuta especializada en infantojuvenil en Consulta Psicología y Psicodrama.
Los seis expertos consultados sobre cuál puede ser el mejor regalo en estas fechas coinciden en que la clave para acertar es conocer bien a los niños y adolescentes. “Escuchar sus intereses reales y sus gustos, no lo que a nosotros nos gustaba o nos gustaría que les gustara”, asegura la psicóloga. Para conseguirlo, la base es pasar tiempo con ellos. “Estar horas en el suelo, inventando juegos y mirando el mundo a su lado”, indica Carmen Martínez Conde, coordinadora del Máster en Orientación Educativa Familiar de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). La también profesora recomienda echar la vista atrás, trasladarse a cuando teníamos su misma edad. “Este ejercicio de nostalgia sirve para ver con claridad que lo que más nos importaba era jugar con quienes más queríamos, nuestros abuelos, hermanos, padres, primos, amigos… Esto nos da una pista para una buena elección: un juego que se pueda compartir aporta ya el mejor valor añadido”, sostiene Martínez Conde.






