Este magnate acusado de corrupción ha sido uno de los desencadenantes de las protestas masivas que han provocado la caída del Ejecutivo

“Le hemos dejado demasiado tiempo a la sombra del poder con los ojos cerrados”. Así se refiere Maria Pavlova, una de las impulsoras de las masivas protestas que provocaron el jueves la dimisión del Gobierno búlgaro, al controvertido político Delyan Peevski, un poderoso oligarca que ha estado en el centro de la ira de los ciudadanos las últimas semanas. Este líder del partido que representa a la minoría turca, Movimiento por los Derechos y las Libertades (DPS, por sus siglas en búlgaro) —pese a que él no forma parte de esta minoría— está acusado de moldear la política gubernamental al servicio de sus intereses en un país socavado por la corrupción.

Sancionado en 2021 por Estados Unidos en virtud de la ley Magnitsky por tráfico de influencias y sobornos para esquivar la justicia y ejercer control sobre instituciones y sectores económicos, el magnate llegó a ser propietario de los principales medios de comunicación del país. Reporteros sin Fronteras señaló que Peevski encarnaba la “corrupción y connivencia entre medios de comunicación, políticos y oligarcas”.