El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ya se encuentra en entredicho por su papel en un posible crimen de guerra en el Caribe
Al secretario de Defensa, Pete Hegseth, se le multiplican los frentes abiertos, y las críticas. Un informe le acusa de haber puesto en peligro a las tropas cuando envió a un grupo en una red social mensajes con información confidencial sobre bombardeos en Yemen la pasada primavera, en el escándalo apodado Signalgate. Mientras, continúan las
as-cuerdas-al-jefe-del-pentagono.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/america/2025-12-03/las-sospechas-por-un-crimen-de-guerra-ponen-contra-las-cuerdas-al-jefe-del-pentagono.html" data-link-track-dtm="">sospechas de que pudo haber cometido un crimen de guerra en el doble ataque contra una narcolancha en el Caribe, en el que el segundo golpe fulminó a dos supervivientes del primero. El almirante al que Hegseth atribuye la decisión testifica este jueves a puerta cerrada ante el Congreso.
Además, y al tiempo que sigue en aumento la tensión en torno a un posible ataque de Estados Unidos contra territorio venezolano, el periódico The Wall Street Journal publica que Hegseth forzó a renunciar al jefe del Mando Sur -responsable de las fuerzas estadounidenses desplegadas en América Latina-, el general Alvin Holsey, en octubre, un mes después de que hubiera comenzado la campaña de ataques contra las narcolanchas. La salida del general de cuatro estrellas se hace efectiva este diciembre, después de apenas un año en el puesto, algo insólito en las fuerzas armadas estadounidenses, y había causado asombro entre expertos y legisladores dada la operación militar que EE UU lleva a cabo en la zona bajo control del Mando Sur.










