La Casa Blanca se ha negado a detallar por qué el presidente se realizó ese examen en octubre. Ahora, el republicano promete revelar los resultados
El pasado octubre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se sometió a un examen médico físico en el que se realizó una resonancia magnética (MRI son sus siglas en inglés), cuyos resultados —los cuales describió como “perfectos” — no se han hecho públicos. Al hablar con periodistas este domingo, el mandatario de 79 años afirmó que los análisis serían dados a conocer, además de que resaltó que la resonancia no había sido de su cerebro.
La Casa Blanca no ha confirmado por qué el presidente se sometió a una RM, ni qué parte de su cuerpo fue examinada. La secretaria de prensa Karoline Leavitt afirmó que Trump recibió “imágenes avanzadas como parte de su examen físico de rutina” y que los resultados mostraron que se tiene “salud física excepcional”. Dicho chequeo médico no formó parte de los exámenes médicos presidenciales anuales, pero miembros de la Administración del republicano aseguran que se trataba de un control médico rutinario y no de una respuesta a un problema específico.
En abril, el presidente se sometió a su examen anual, después del cual su médico declaró que se encontraba en perfecto estado. En julio, su doctor afirmó que Trump padecía de insuficiencia venosa crónica, una afección común y controlable que puede causar hinchazón en los tobillos. Esto después de que algunos comentarios sobre esa parte del cuerpo del mandatario se hicieran virales.












