El candidato del PP para suceder a Carlos Mazón dedica casi la mitad de su intervención a cargar contra el Pacto Verde europeo y anuncia que endurecerá la política migratoria
“Basta ya de buenismo”. Así de rotundo ha sido Juanfran Pérez Llorca (PP) en su discurso de investidura para acceder a la presidencia de la Generalitat para suceder a Carlos Mazón. El parlamento tenía una finalidad diáfana: verbalizar las exigencias de Vox. El candidato necesita sumar a los 40 escaños de su grupo los 13 votos de los diputados de la formación de Santiago Abascal para lograr la mayoría absoluta (50 escaños) en la votación de esta tarde. Por eso no ha dudado en “hablar claro” y recoger las exigencias y propuestas de la extrema derecha, si bien les ha querido vaciar de carga ideológica, porque a su juicio no son “ni de derechas ni de izquierdas”.
“Basta ya de tanta hipocresía”, ha afirmado Pérez Llorca, quien ha añadido que las proposiciones que lanza “sin complejos” no van “de ideologías”, sino de “sentido común”. Varios diputados de Vox sonreían y se miraban unos a otros, aunque sin llegar a aplaudir, mientras el aspirante a la presidencia cargaba duramente contra el Pacto Verde europeo, que firmó también el grupo popular de Bruselas, al considerarlo “una amenaza” para los “agricultores y ganaderos” valencianos; exigía la continuidad de la central nuclear de Cofrentes para no “depender de Rusia”, y asumía medidas como las pruebas de edad a los migrantes menores no acompañados o la devolución de los mismos a sus países de origen. Todas esas demandas las ha puesto Vox sobre la mesa durante la presente legislatura.







