El fundador de Virgin ha publicado dos emotivos mensajes en redes sociales dedicados a la mujer con la que compartió 50 años. Se conocieron cuando ella trabajaba en una tienda de antigüedades de Londres y él empezaba su imperio, y le compró la caribeña Necker Island para cortejarla

El magnate Richard Branson (Londres, 75 años) ha anunciado la muerte a los 80 años de su esposa, la escocesa Joan Templeman, su compañera de vida durante medio siglo, con quien se casó en 1989 y a quien conoció tras un primer matrimonio fallido. El británico se despedía de su esposa este martes 25 de noviembre publicando un sentido mensaje

ww.instagram.com/richardbranson/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/richardbranson/" data-link-track-dtm="">en su perfil de Instagram, en el que acumula cinco millones de seguidores, acompañado de una foto de ella: “Me duele mucho compartir que Joan, mi esposa y compañera durante 50 años, ha fallecido. Era la madre y abuela más maravillosa que nuestros hijos y nietos podrían haber deseado. Era mi mejor amiga, mi roca, mi luz, mi mundo”.

Este miércoles, Branson ha publicado un nuevo post de despedida en sus redes sociales, un largo mensaje acompañado en esta ocasión de un carrusel de fotos del matrimonio y su familia. En sus palabras, hace un repaso a su último año (como la celebración del 80º cumpleaños de su esposa en Marrucos) y también cuenta cómo fueron sus últimos momentos juntos. “El destino tiene una extraña forma de funcionar. Como muchos ya saben, me caí de la bicicleta en la India y me lastimé el hombro. Joan se estaba recuperando de su propia lesión en la espalda en un hospital de Inglaterra. De la forma en que la vida te sorprende a veces, me trasladaron a una habitación justo al final del pasillo donde estaba ella. Nos reímos juntos de lo típico que era en nosotros terminar en el mismo piso, como adolescentes enamorados y encantados de reencontrarse. Tuvimos un delicioso almuerzo ese día. Estaba de buen humor y haciéndose fuerte. Ella me sonrió, esa sonrisa radiante que iluminaba todo su rostro, la misma sonrisa de la que me enamoré desde el primer momento que la vi, hace medio siglo. Entonces, de repente, se fue, de forma rápida y sin dolor. Y afortunadamente estaba a su lado. Nos reconforta a todos saber que estábamos juntos”.