Un estudio identifica cuatro puntos de inflexión fundamentales en el desarrollo de las conexiones neuronales a lo largo de la vida, un hallazgo que puede ayudar a comprender alteraciones en la cognición y el comportamiento
En el cerebro humano habitan unos 86.000 millones de neuronas. Son las “misteriosas mariposas del alma”, que las llamaba el nobel Santiago Ramón y Cajal, las células principales del sistema nervioso, las encargadas de llevar y traer toda la información que nos permite pensar, reír, recordar o respirar. Esas mariposas se comunican, decía Cajal, a través de “besos”, las sinapsis, y van tejiendo sofisticadas conexiones para transmitir los impulsos nerviosos que construyen la vida.
Pero esa red de carreteras neuronales que pueblan el cerebro no es estática, cambia y se reconfigura a lo largo de la vida. Una investigación publicada este martes en la revista Nature Communications ha ahondado en cómo se organizan esas estructuras en el tiempo y ha identificado cinco edades del cerebro humano. Esto es, cinco épocas distintas del desarrollo neural. Los autores, un grupo de científicos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), han concluido que en esa disposición de las redes neuronales hay cambios cruciales alrededor de los 9, los 32, los 66 y los 83 años.







